
En una década marcada por la exploración masiva del cosmos, la inteligencia artificial (IA) emerge como protagonista en la transformación de la navegación espacial, promoviendo sistemas autónomos capaces de tomar decisiones en tiempo real sin intervención humana.
Principales desarrollos:
NASA está liderando esta revolución con proyectos que integran IA en misiones profundas y satélites terrestres. Destaca un sistema de navegación autónoma para el rover Perseverance, que utiliza visión estéreo, reconstrucción en 3D del terreno y evaluación de transitabilidad. Además, el proyecto Dynamic Targeting permite que un satélite terrestre evite nubes y detecte fenómenos como incendios o erupciones volcánicas en menos de 90 segundos, todo sin intervención humana.
En Europa, la ESA impulsa sistemas autónomos como la misión Hera, una sonda interplanetaria capaz de navegar de forma independiente hacia su destino (el asteroide Dimorphos), utilizando algoritmos que evocan la tecnología de conducción autónoma.
Por su parte, China está construyendo una constelación de satélites IA que funcionarán como un supercomputador orbital. Estos satélites procesarán datos directamente en el espacio, evitando limitaciones como el ancho de banda o ventanas de comunicación, y constituyen el inicio de su ambicioso proyecto Three-Body Computing Constellation.
Aprovechar la IA en la última frontera: el papel de la IA en la exploración y el desarrollo espacial